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¿Qué hacer en La Floresta?

En este rincón de nuestro sitio web haremos un breve inventario de las principales oportunidades que ofrece el balneario y la zona que lo rodea –incluyendo los balnearios vecinos-, para disfrutar de las vacaciones,  descansar, tomar contacto activo con la naturaleza, practicar diversos deportes o participar en actividades culturales.

Es posible, además, tomar otra opción: la de simplemente estar en paz, en un lugar muy agradable, donde la gentes es amable, donde se puede vivir tranquilo y sin apuro, respirando a pleno pulmón.

Y por último, también cabe la posibilidad de hacer de La Floresta una “plataforma de lanzamiento” privilegiada, pues se encuentra  próxima a varios centros importantes de interés turístico, con grandes facilidades de acceso.

Playa, mar, sol

Esta es la “oferta básica” de cualquier balneario digno de ese nombre. La Floresta ofrece al turista y al visitante aproximadamente 4 kilómetros de playas amplias, de arenas limpias y aguas tranquilas, aunque no excesivamente calmas. Compartimos con todos nuestros amigos el cielo magnífico y el sol benéfico del Uruguay.

Los arroyos

Solís Chico y Sarandí, límite oeste y este de La Floresta están también a su disposición si sus preferencias se inclinan hacia aguas más tranquilas. Ambos están flanqueados por playas anchas, de arenas claras y son una alternativa atractiva para una jornada de distensión, picnic familiar, pesca o práctica de deportes náuticos. El mismo cielo y el mismo sol se entregan gratuitamente a todos los visitantes.

Caminatas

Una rambla amabilísima acompaña el recorrido de nuestra costa. Sube poco a poco siguiendo la evolución de las barrancas y desciende luego hasta el nivel del mar. Una brisa, por lo general leve, envuelve al viajero con el aroma incanjeable del yodo y la sal, lo refresca si la hora es cálida, lo estimula temprano en la mañana o luego del atardecer. La luz, cambiante a medida que el sol viaja por el firmamento, subraya las vistas de una belleza incomparable que la naturaleza nos regala. La fama de nuestras puestas de sol es grande y justificada. El colorido, indescriptible. La serenidad de la hora, majestuosa. Una puesta de sol en La Floresta puede ser –y de hecho lo es para muchas personas-, casi una experiencia mística.

La caminata puede seguir hasta la vecina Costa Azul, hacia el este y cruzando el puente sobre el arroyo Sarandí. Es nada más ni nada menos que una posibilidad de prolongar el goce, recorriendo una extensión considerablemente mayor.

Las calles interiores del balneario, en particular las del barrio jardín “Villa del mar” constituyen otra posibilidad del mayor interés. Vagabundear por callecitas rodeadas de montes de pinos y eucaliptus, chalets y fincas de veraneo que compiten por la belleza de sus prados, la variedad de especies de árboles y flores, albergando multitud de pájaros, constituye un placer que vale la pena experimentar. Hablamos de un paseo tan pero tan lindo que compite con el de la Rambla.

Deportes

Las actividades deportivas disponibles son prácticamente incontables. A riesgo de “quedarnos cortos” olvidando algunas, señalamos:

  • Fútbol y vóleibol playero;
  • surf, windsurf, motonáutica, remo y pesca embarcado mar adentro en las aguas del Río de la Plata o en las más serenas de los arroyos;
  • tenis y frontón –también fútbol, basket y voléibol- en el Country Club;
  • gimnasio, basket y futsal en el Club Tiburón,
  • bochas en el Solís,
  • gimnasio y spa en el Gran Hotel;
  • pesca desde la costa la costa –incluso “a la encandilada” en las noches serenas y sin luna,
  • paseos en bicicleta en circuitos muy atractivos que nos llevan a recorrer tanto el interior florestano como los balnearios vecinos –en particular Costa Azul y Bello Horizonte
  • cabalgatas y excursiones a caballo con guías locales
  • observación de aves y cacería fotográfica, aprovechando la increíble riqueza y variedad de especies  que habitan en la zona. Hay un observatorio especialmente construido, a poca distancia del centro del balneario.

Actividades Culturales

Año tras año la oferta cultural de La Floresta crece y se diversifica. Conciertos –en particular las notables presentaciones del Conjunto “Alfonso X el Sabio” trayendo la música del medioevo ejecutada con los instrumentos originales-, una biblioteca que dispone de más de 9000 ejemplares que se prestan a domicilio, exhibiciones de pintura, las muestras de fotografía artística, las bienales de escultura –otro elemento de la identidad del balneario asociado a la personalidad del ya desaparecido “Ocha” Asuaga-, las Noches Blancas, los desfiles de autos antiguos, las conferencias sobre temas literarios e históricos, se suman para configurar un conjunto interesante y variado, que permite matizar la playa, los paseos y los deportes con alimentos de calidad para el espíritu y oportunidades de agradable intercambio social.

“Plataforma de Lanzamiento”

A 45 minutos de Montevideo y 20 del Aeropuerto Internacional; distando 50 km de Piriápolis y 90 de Punta del Este, a tres horas de la frontera con Brasil y poco más de dos de las playas de Rocha, la fortaleza de Santa Teresa y los balnearios oceánicos, La Floresta es una base muy bien situada para –saliendo y regresando, en ocasiones en la misma jornada- recorrer y conocer la hermosísima costa uruguaya en todo su esplendor y con toda su riqueza y variedad.

Pero también hacia el Norte –recorriendo las rutas 12 o 60, dos de las más pintorescas del país-, que discurren entre campos y sierras, llegamos en no más de una hora a Minas, capital del departamento de Lavalleja, otro destino de belleza excepcional con multitud de propuestas de gran interés: el encanto de Villa Serrana y el misterio de la Mina de Oro abandonada, los bosques del Parque de Vacaciones de UTE y del Parador Salus, la experiencia insólita del Valle del Hilo de la Vida con sus túmulos hasta hoy inexplicados, de miles de años de antigüedad, el cerro Arequita, su gruta y su cascada, el Verdún –para los más religiosos, con la imagen dela Virgen en su cima- las grutas de Salamanca y hasta un templo tibetano escondido en las anfractuosidades serranas, y escogido en razón de las notables propiedades energéticas de esa región.


Al cabo de esta enumeración –quizás fatigosa, pero más probablemente estimulante- nos sentimos motivados para repetir lo que un poco secretamente nos decimos los florestanos: nuestro balneario es sin duda un lugar especial en el mundo. Las puertas están abiertas, al igual que nuestros brazos fraternos. Venga a conocernos.

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