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¿Por qué elegir La Floresta?

La primera razón para elegir nuestro balneario como lugar de turismo, descanso o vacaciones, radica en su historia y su larga tradición. La Floresta es un balneario tradicional, ha superado ya los 100 años de vida y si bien se actualiza y adapta a los nuevos tiempos, mantiene algunos rasgos peculiares, tal vez únicos, que contribuyen a definir una identidad fuera de lo común.

Continúan disfrutándolo varios descendientes de aquellas primeras familias que dieron comienzo al sueño original allá por 1911, portadores de un espíritu que se ha ido transmitiendo,  al tiempo que se renovaba y se enriquecía, a través de sucesivas generaciones de nuevos pobladores, veraneantes y turistas.

La Floresta es un balneario sereno, sin estridencias ni desbordes, donde se da prioridad a la buena vecindad, donde se acoge al visitante con cálida hospitalidad, donde se pueden gozar sus playas de amplios espacios, sin apresuramientos, sin la presencia agobiante de multitudes, con arenas anchas y aguas limpias, libres de contaminación, donde el aire es espléndido y transparente, donde los bosques de pinos-que permanecen enhiestos como testigos de otro tiempo- se abren a los paseantes, frescos y umbríos, verdadera  invitación al sosiego y a la paz.

Tempranamente urbanizada, con una excelente infraestructura de calles pavimentadas, con servicios de calidad, una buena oferta gastronómica e incontables opciones para paseos, caminatas y exploraciones, abrazada por dos arroyos –el Solís chico y el Sarandí- La Floresta acentúa su perfil de enclave ideal. Es uno de esos sitios en que la singularidad  se hace evidente y uno se encanta y enamora de su condición excepcional e inimitable.

Como si fuera poco La Floresta es también una excelente plataforma para exploraciones más ambiciosas. Está situada a poco más de 50 km de Montevideo, -una distancia a la vez prudente y accesible- y a sólo 20 minutos del Aeropuerto Internacional, asegurando al viajero la mayor facilidad para comunicaciones y conexiones. Pero al mismo tiempo se halla a 70 km de Piriápolis, y apenas a una hora de Punta del Este, el balneario de más alto rango de la región, con su oferta excepcional de atracciones, vida nocturna, espectáculos y comercios del mejor nivel internacional. Y un poco más allá, las costas del Atlántico, ora apacibles, ora bravías, que se extienden por más de un centenar de kilómetros, desde La Paloma a La Pedrera, del Cabo Polonio, a Santa Teresa, la Barra del Chuy y la frontera con Brasil.

Esta condición excepcional de La Floresta ha sido conocida y experimentada por un número creciente de extranjeros: algunos que llegan como turistas y, año tras año, retornan; otros, han ido bastante más allá, eligiéndola como lugar de retiro y de residencia permanente al cabo de una vida laboral intensa. Así, familias inglesas, norteamericanas, italianas, suizas y alemanas, han venido incorporándose a nuestra vecindad.

Hoy, sin perder su identidad tradicional, La Floresta es, sin duda, un auténtico e incanjeable “lugar en el mundo”.

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